martes, 10 de febrero de 2015

De los otros



Más de tres años han pasado desde el último artículo publicado en este espacio. Durante ese tiempo tuvieron lugar varias tentativas de regreso que no progresaron, por motivos que ya no son de interés. Incluso esto mismo fue escrito, eliminado, reescrito, repensado varias veces. Cuesta volver. Siempre. A veces no se puede.

Hoy hacemos resucitar este muerto para abordar un tema que había quedado vacante, aunque siempre estuvo presente en los escritos anteriores, que cada tanto revisito. La otredad es algo altamente complejo de analizar dado que es tremendamente trabajoso des-centrarse. Salir de uno mismo para pensar a los otros como sujetos, pero sin objetivarse a uno mismo. El concepto de "los otros" se ve continuamente atravesado por vectores tan disímiles como las relaciones de poder, factores psicológicos, sociales y económicos.

Intentaremos analizar el lugar de los otros en grado ascendente de cercanía de los sujetos. Podemos partir de la relación más lejana que uno establece con cualquiera en los centros urbanos: El encuentro en la vía pública. Ese otro es un otro que no es ni objeto ni sujeto. No podemos hacer de él lo que queramos, pero tampoco parece merecer nuestra preocupación ni nuestra atención. Si se establece vínculo, se ve supeditado a la función que cada agente cumple dentro del entramado. No hay diferencia real entre el que saluda al colectivero y el que sólo dice hasta donde va. Ambos tienen un código preestablecido de interacción funcional. La única oportunidad de llegar a una conciencia más o menos profunda sobre la existencia de ese otro como un otro no reemplazable por cualquier otro depende de la aparición de un conflicto. Entre agentes que simplemente trafican códigos de convivencia y cumplimiento de funciones, lo único que puede generar el conflicto es la traición a los códigos o el incumplimiento de las funciones. "Tres pesos" - "¿A dónde vas?". Sólo en ese caso y siempre a raíz de un reclamo es que nos vinculamos reconociendo a un otro como sujeto al que tenemos que dilucidar con velocidad para hacerlo cumplir o evitar que nos haga cumplir a nosotros-no en sentido objetivante sino en terminos de relación sujeto-sujeto. Todos los vectores que entrecruzan esa relación aparecen ahí: Poder, psico, socio, eco.

En segundo lugar, vemos a aquellos otros que no distan mucho de los primeros, pero que son más frecuentes y siempre los mismos: La chica del kiosco, el tipo que te carga la sube, el encargado del edificio. Todas relaciones funcionales y utilitarias con la característica no menor de permanecer en el tiempo, tal vez más que otros vínculos más profundos.

Distinguimos después otros que ya no podemos evitar reconocer como sujetos, dado que estarán alrededor algún tiempo: Compañeros de trabajo, de la facultad, incluso amigos de amigos. Pueden darse conflictos en estas relaciones, pero la mayoría de los sujetos suelen estar más predispuestos a la negociación en ese tipo de relación que en relaciones más profundas.

Merecería un artículo aparte el pensar la relación con la otredad en la lucha económica o en los conflictos políticos. Sobre todo en los tiempos de la "grieta" -concepto que logra con encomiable eficacia destruir sujetos de uno y otro lado, si hubiera lados. Es notable cómo en el debate político entre facciones enfrentadas hay ocasiones en que uno de los contendientes termina por objetivar al otro, pero es más notable aún cuando uno se encuentra con agentes que se objetivan solos. En general, esos son los que renuncian al fondo del debate y a las verdades, dejando en claro que lo único que querían expresar era una idea que posiblemente no fuera suya.

Donde se percibe una manifestación más palpable, cotidiana y hasta dolorosa de los conflictos sujeto-sujeto es en las relaciones más cercanas y profundas. Amor. En todos los sentidos. Amigos, gente a la que uno quiere, familia, parejas trascendentales. Gente que te puede hacer llorar. Gente que puede hacer que dejes de llorar, pero de verdad. Gente entre la que no estás solo, como uno puede sentirse entre otra gente. La relación con ese otro es completamente diferente. Lo que con los otros precedentes carecía de toda importancia, con los otros más cercanos se vuelve indispensable, lo negociable se vuelve inamovible.

¿Cómo se construye esa otredad más cercana al sujeto, al punto de transformar al propio sujeto? "El amor de Eros es un amor sin otro. Eros ama en función de un faltante, de lo que a mi me falta. Busco a alguien no por lo que esta persona me pueda dar, sino a partir de lo que yo pretendo que el otro sea." El Amor, en Mentira la Verdad (programa altamente recomendable en canal Encuentro). Eso es absolutamente opinable por varias razones. Sin embargo, la más contundente es la que prosigue: Si así fuera, nadie cambiaría al estar en pareja o al hacerse de un amigo trascendental. Y lo cierto es que todos cambiamos. Porque todos (o la mayoría) en algún punto, o por momentos, renunciamos a nosotros mismos para poder estar con un otro, para que siquiera pueda existir "el otro" como concepto. Sigue Mentira la Verdad: "Pero el otro nunca encaja. Hay dos opciones: O el otro se transforma para encajar en lo que yo pretendo, o no hay vínculo posible". También discutible, porque nadie cambia tanto como para poder encajar completamente con un otro. Todos tenemos cosas innegociables, y por eso existe el concepto de otro. Pero sigue hablando Darío, ahora plantea algo nuevo: "Pero se puede pensar al amor de otro modo. Simone Weil afirma que el ser humano por naturaleza busca permanentemente expandirse, desplegar su ser, ejercer su poder. Lo humano se impone, se instala, acapara. Pero, ¿Podemos ir en contra de nuestra naturaleza? ¿De nosotros mismos? Simone Wail nos da una pista, ¿Y si el amor es una renuncia?¿Y si es una retirada? Eso que los cristianos primitivos llamaban 'amor como ágape'. Se trata de otra manera de definir al amor. Un amor que no cosifique, un amor desde la desapropiación y desde el desapego. Un amor con el que no se gana, sino que se pierde. Se da, se entrega. ¿Pero puede funcionar así en una pareja? Dice Adorno en "Mínima Moralia", 'Sólo serás amado el día que puedas mostrarte débil sin que el otro lo aproveche para mostrar su fuerza". Hay una prioridad del otro, pero sobre todo hay una pérdida del yo." Esto ya es otra cosa, pero sigue estando construido sobre la mirada de un sujeto que parece decidir si cede o no su individualidad en favor de una comunión. Lo interesante del planteo de Adorno es que combina dos renuncias simultáneas: En primer lugar, la muestra de debilidad implica la renuncia al poder, y en segundo lugar, es precisamente la renuncia al ejercicio de poder frente a la debilidad de ese otro.

Lo interesante es que son dos otros absolutamente distintos los que se construyen a partir de esas dos formas de amor. En el primer caso, el amor de Eros, pretende construir un otro objetivado, que en la realidad nunca sucede porque nadie se deja objetivar y tampoco hay muchos amantes de objetos, porque en el fondo todos odiamos algún que otro contorno de nuestras formas y nadie querría un encastre perfecto que festeje nuestras imperfecciones, al menos no por mucho tiempo. En el segundo concepto de amor, se construye un otro pero en colaboración con uno, en el sentido de que hay un A que habilita un espacio de poder al mostrar debilidad y se presume un B que en lugar de aprovechar ese espacio para ejercer su poder, lo deja vacante -y si puede lo acolchona un poco- para que A despliegue su debilidad en confianza, y sea.

Ahora, las preguntas son obvias, ¿Qué sucede cuando B no elige que A sea, y prefiere ser él? ¿Si hay dos sujetos que renuncian a sí mismos, queda alguno? ¿Hay alguien en este mundo que elija ser A? No deja de haber una relación de poder en ningún momento. B tiene el poder de decidir aprovechar la debilidad de A para ejercer su poder o para dejar que A sea. A tiene el poder de no mostrarse débil en ningún momento.  B tiene el poder de no darle jamás a A la confianza para mostrarse débil, en cuyo caso el vínculo es más difícil aún.

"En el amor no hay contratos. Si hay contrato, no hay amor: Hay estrategia" dice Darío. Si no hay contratos que resuelvan disputas de poder, habrá disputas de poder. Tal vez la construcción de un otro camine por esa vía, la de la disputa con buena fe. Pero a sabiendas de que nunca hay renuncias absolutas, ni de A ni de B, no puede evadirse la disputa.

Un otro con amor es tremendamente más conflictivo que un otro sin amor. La conflictividad en la construcción el otro es creciente en tanto que crece el amor. Los sujetos parecen generar un divisi interno (en el mejor de los casos) en el que una voz se preocupa por un otro cuya existencia desea, y la otra por la conservación del propio sujeto y su individualidad. La interválica generada rara vez resulta consonante. También por eso no puede haber contratos.

Lo único que garantiza la construcción de un otro -cosa que nos interesa, porque es un otro al que amar, que nos ama, que nos salva de la soledad que equivale a la muerte, que nos salva de errores y mentiras, que nos ayuda a vernos y revisarnos, que, en definitiva, puede hacernos mejores- no es otra cosa que la negociación constante, de buena fe. A va a dejar de ser A la primera vez que B traicione, y utilice la debilidad de A para ejercer su poder. O, tal vez, si A es muy bonachón y tiene mucho amor para dar, siga siendo A dos o tres veces más. Pero es presumible que después va a querer ser B. Todos nos decepcionamos de todos. De padres (primero), de amigos, de parejas, de compañeros, del Estado, del encargado.

Tal vez el germen de la sociedad como rejunte de sujetos esté también en esa capacidad tan humana de tropezar dos veces con la misma piedra, de porfiar con la pieza que no encaja. O tal vez sea el principio del fin.

"En la calle somos todos gente", escuché decir alguna vez a alguien que le recordaba a otro que se sentía en una situación de poder, que la perdería ni bien cruzara la puerta de salida. En la calle hay contrato. A veces hay amor también. Tal vez no sean cosas tan incompatibles. Habrá que seguir pensando.



G.-



viernes, 29 de julio de 2011

De lo virtual y lo real




Retomo la actividad de este blog motivado por la coyuntura de estos tiempos eleccionarios. A partir de la primera vuelta en la Ciudad de Buenos Aires se han escuchado muchísimas críticas y autocríticas respecto de las diversas campañas. Incluyendo éstas desde posicionamientos desde la praxis y el discurso hasta mera estrategia publicitaria. "El electorado porteño pedía autonomía y un discurso de derecha y el negro sobre el azul no se lee".

No obstante, voy a dedicarme al análisis de un tipo de campaña y de un tipo de militancia, que es el que se desarrolla a través de las nuevas tecnologías. Pero no se puede pensar ese fenómeno desligándolo de lo que sucede fuera del ámbito "virtual". Mucho se dice hoy sobre la herramienta democrática que es internet y de cómo el usuario deja de ser un mero receptor de información para transformarse también en productor. Vamos a hacer tambalear este supuesto básico para ver qué tanto es así y, tal vez, encontrar alguna otra verdad.

Recorriendo la "blogósfera" y la web en general uno se encuentra con los contenidos más diversos. Sin embargo, existe siempre una referencia a alguna fuente de la información puesta en juego. En la mayoría de los casos, la información sobre la que se construye un nuevo discurso proviene de algún medio de comunicación tradicional, con o sin presencia en internet. Es preciso aceptar esta relación dialéctica que existe entre medios tradicionales y nuevas tecnologías y la retroalimentación que existe entre éstos.

Por la característica naturalmente democrática que tiene internet, es prácticamente imposible la censura o el silenciamiento de alguna expresión. Por la esencia puramente capitalista de los medios tradicionales (en el sentido de que quien posee el medio decide una línea editorial y elige a quién puede o no utilizar ese medio), es moneda corriente que en cierto medio no se digan ciertas cosas y sí se machaque sobre otras. Esto no sólo significa que el que no posee acceso a internet sólo se queda con los medios tradicionales. También significa que, tomando la relación dialéctica previamente enunciada, los medios que provee la web también están condicionados por los medios tradicionales. En gran medida, encontramos simples repetidores de lo que se expresa en medios tradicionales.

Esto no es algo que pueda sorprendernos. Desde siempre, cuando el hombre descubre o desarrolla una nueva tecnología la utiliza, en principio, para reiterar un discurso antiguo. Pero también encontramos cierta necesidad insoslayable de apoyar el discurso propio en algún discurso previamente enunciado que signifique alguna autoridad. En el caso argentino en general y porteño en particular, tal vez tenga que ver con esa autoestima que va recuperándose poco a poco. La pérdida total de esa autoestima había significado también la pérdida de la voz propia, a partir de la incapacidad de decir algo que no esté refrendado por alguna "autoridad". Hoy pareciera que, en buena medida, los medios tradicionales se mantienen en un lugar de autoridad sobre los nuevos medios.

Inmediatamente pensamos que una mayor autoridad, un derecho más amplio y un poder mayor (para dejarnos de eufemismos), implica también una responsabilidad mayor. Es decir, yo podría en este blog decir que un empresario defrauda al estado y a nadie le importaría demasiado. A nadie le importaría en absoluto hasta que eso no aparezca en un medio tradicional. Esto se debe a que yo, en rigor, hoy, no tengo ninguna responsabilidad sobre lo que aquí se escriba. No debo defender la información expuesta con pruebas. No porque no me lo exige ninguna ley sino porque no me lo exige ningún lector.

Entonces, visto que quien produce información y la comunica a través de las nuevas tecnologías se encuentra en desventaja respecto de los medios tradicionales, que su producción está también condicionada por estos medios (porque aunque no sea lo mejor, establecen límites a lo posible), que no existen expectativas de verdad irrefutable sobre lo que se publique por la web, que todavía es necesario subsidiar las opiniones con información proveniente de medios con "autoridad"; el rol del ciudadano activo, del cybermilitante, de quien expresa contenidos que a todos competen a través de la web, es categorizar el espacio, el medio y el discurso.

Es imprescindible ir dejando de lado la dependencia discursiva, ofrecer algo distinto a lo que ofrecen los medios tradicionales. Éste medio nos permite documentar prácticamente todo lo que digamos (diferencio la "documentación" de la "cita de autoridad") . Mal que nos pese, eso es algo distinto a lo que suelen hacer los medios ortodoxos. Ofrecer algo distinto implica generar una nueva demanda. Ahí llegamos al auténtico rol del "cybermilitante". Generar una demanda de contenidos con una documentación y fundamentación más exhaustiva que la de cualquier otro medio. No hay ley que garantice el nacimiento de algo y su continuidad en el tiempo. Lo único que garantiza ésto es una demanda genuina de ese nacimiento y una necesidad inevitable de que eso continúe existiendo.

Para concluir, es preciso decir que si planteamos una independencia de los discursos hegemónicos, nuestra conexión con la realidad no puede darse a través de esos discursos. La conexión, creo yo, debe ser personal. Si la realidad en discusión figura en un documento, ir a ese documento. Si la realidad consta en un barrio, visitar dicho barrio. De esta forma, estas tecnologías que pensamos nos alejarían, terminan siendo la mejor excusa para estar más cerca en lo fenoménico. Esa debería ser la mayor aspiración de los cyber-comunicadores: acercar el fenómeno. En la campaña que se dio en la Ciudad a través de la web, vimos mucho este acercar-una-realidad a quien sospechamos no la conocería. Quisiera decir alguna cosa más respecto de ésto, pero me abstendré hasta conocer los resultados de éste Domingo.

Por último, les dejo un video del Director Nacional Electoral, por si a alguno le interesa ser fiscal en Octubre:









Abrazo,


G.-

jueves, 21 de abril de 2011

Vómito I




De repente uno se encuentra sumido en la depresión más hastiosa sin saber exactamente por qué. En ocasiones me descubro llorando la muerte de la esposa que nunca tuve, con una angustia tan genuina y sentida que cualquiera sentiría pena y sufriría también por la muerta inexistente. Sin previo aviso me encuentro escuchando música que yo no decidí que me gustaría. Mientras una bolsa de cartón me mira a través de sus manijas, culpándome, escupiéndome blasfemias de viruta y aserrín.

Todos los objetos que constituyen el universo fenoménico y perceptible se empeñan, en un magnífico trabajo de equipo, en demostrarme de manera indiscutible que soy un extraterrestre. Pero no de esos extraterrestres que con voz ronca y muecas bien estudiadas nos hacen reir, ni tampoco de esos con ánimos de erigirse como reyes de la tierra. Todo lo perceptible, en franco y confeso convenio, me dice en letra imprenta y mayúscula que yo soy un extranjero. Que el mundo es así, y no nos gusta que sea así, pero nos gusta que no cambie.

No. Yo no les voy a dar el gusto. O no me importa si significa un gusto o no. Yo no voy a dar el brazo a torcer. Uno elige cuando parar, pero también uno elige cuando no parar. Yo no quiero y no puedo parar. No me van a ganar. Ninguno de ustedes y su estado de las cosas me va a desmoralizar ni mucho menos hacerme abandonar. Sí se puede romper el techo con la cabeza. Me ocuparé de encontrar gente que no esté loca, como todos ustedes, que me acompañe y a la cual acompañar. Pase lo que pase, no voy a parar ni a dar siquiera un amague de paso hacia atrás.

Cuando el cansancio se acumula me gusta pensar que en realidad estoy muerto. Que nada importa verdaderamente demasiado y que está bien que a nadie le importe mucho ninguna cosa. Gusto de escuchar música anestésica que de la sana sensación de estar fuera del mundo. Mirar televisión. Mirar televisión! Por ahí va! Esa es la que va. La prendo y todos ustedes se van a recagar fuego. El universo de fenómenos complotantes en mi contra pueden reventar de una buena vez por espacio de media hora con interesantísimos espacios publicitarios de cinco minutos cada cinco minutos.

Y en última instancia, si no hago nada, ¿Quién me va a venir a decir algo? Si nadie o muy pocos han hecho realmente algo. Si casi todos sucumben en algún momento, o desde el principio, a su propia comodidad. NO. Por qué no? Es lo que hay que hacer para ser uno más. Para no sentirse sólo nunca más. Lo que hacen los demás. Adaptarse. No es tan difícil. Te dejás de romper las pelotas y te ponés un collar en el cuello. Cada tanto te olvidás de Jauretche y cambiás el collar. Algunos lo cambian cada año porque parece que si no, se desvaloriza. Y mirá que bueno que está esto, aún no habiendo hecho nada, te podés quejar, aparentando así que te importa, casi dejando la sensación de que, de alguna manera, algo hacés.

No sé por qué. Pero no. Por ahora no. Mejor dicho, no. Sólo no. Y si me muero, me muero. De cualquier manera nunca me acostumbré a vivir. En el fondo, muy en el fondo, uno sólo quería que lo taparan de noche. Que de vez en cuando, te den algún gusto. Y lo hicieron! Lo hicieron! Si, pero por qué la inconformidad? Dónde está el límite entre la búsqueda de mejorar y el ser un infeliz crónico? ¿En qué momento se convierte uno en un hijo de puta?

De última, si me canso mucho, me hago amigo de Altamira y juntos prendemos fuego todo este puto mundo que no se deja reconstruir. Sospecho que no es demasiado selectivo con sus amistades. Tampoco con sus enemigos. Igual, sobre el pucho también lo haría cagar fuego al sorete de Altamira.
Y sobre todas las cosas, la incapacidad de amar. Irse a dormir más borracho y enfermo que nunca, sin poder vomitar.

martes, 21 de diciembre de 2010

Uno de Pascua




Hoy hacía un calor de locos. Lo peor del calor de esta época es que sabemos que preludia un calor aún más insoportable. En la búsqueda de algo que aplaque, aunque sea de manera momentánea, el suplicio que significan más de treinta y cinco grados, decidí meter la cabeza y los hombros dentro del congelador que se encuentra en la parte superior de la heladera. Parado sobre una silla, abrí el artefacto y respirando hondo me introduje con los ojos cerrados. El alivio fue instantáneo.
Sin embargo, al cabo de pocos segundos descubrí que era un idiota metido dentro del congelador. Es cuando uno tiene este tipo de revelaciones que uno abre los ojos más de lo normal. Fue entonces cuando lo vi. Un papel añejo, cubierto de escarcha. Con algunos granos de choclo adheridos al pelo, salí del congelador sosteniendo el amarillento pedazo de papel.
Con un tramontina pude apartar la escarcha y noté que había algo escrito. Parecía un acta de una reunión de consorcio o algo por el estilo. Puse el documento a baño maría durante diez minutos. Una vez descongelado y seco pude leer:


"
Nombre: Gaspar Funes
Edad: 5 años (todavía cree)
Reside en: Paraná, Entre Ríos, Argentina
Pidió: Un autito a batería, para no tener que pedalear más. Una lancha de esas que se manejan a control remoto. Y sentarse al lado de la chica que le gusta el año que viene en la escuela.

Argumentos a favor:
El niño siempre se ha portado, dentro de todo, bien. No le trae demasiados problemas a sus padres, excepto cuando no les hace caso. Pero este tribunal juzga también que muchas veces sus padres se equivocan y el niño acierta. Es de buen corazón y el hecho de que pida estar cerca de su objeto de amor nos confirma esta apreciación. Cabe destacar que los juguetes solicitados no dañan el ecosistema ni contribuyen al derretimiento de los hielos polares que tantos problemas nos ocasiona. Varias veces ayudó a una señora a cruzar la calle. Sus notas en la escuela no son sobresalientes, pero tampoco son un problema. Además, este tribunal percibe que si no se esfuerza demasiado en la escuela es porque tiene puesta su mente en problemas de mayor envergadura. (Subcomisión Argumentos a Favor)

Argumentos en contra:
Es un pedante condenado que nunca va a escuchar a otro ser humano y considerarlo apto como para sugerirle nada. Es por esto que no hace caso a sus padres. Este niño que sólo cuenta con cinco años pretende sentarse al lado de una niña en el colegio, yendo a contrapelo de todos los demás de su edad que se agrupan por género. Qué tipo de perversión ostenta este delincuente juvenil, es cosa que este tribunal ignora. Los juguetes que este mozalbete nos exige son un claro preludio del tipo de hombre en el que se convertirá en pocos años. Un imbécil motorizado por tierra y agua que bajará la ventanilla para gritarle cosas a las mujeres. Si bien es cierto que un par de veces le tomó el brazo a una señora para cruzar una mínima calle, también es cierto que la mayoría de las veces que la vio intentando cruzar, se hizo el dormido. Evidenciando así no sólo su poca abnegación sino también su galopante estupidez, ya que no estaba en un colectivo ni le pedían el asiento. Sus mediocres notas en la escuela no hacen más que demostrar que este energúmeno es un perverso que utiliza las horas de clase para observar de manera compulsiva a la pobre señorita del asiento B-5. (Subcomisión Argumentos en Contra)

Apreciación de la Comisión Evaluadora

Visto y Considerando los argumentos a favor y en contra, esta comisión resuelve: Sugerir al PEPN que regale a Gaspar Funes, en lugar del autito una bicicleta y en lugar de la lancha a control remoto una lanchita "pof-pof". En cuanto al pedido de cambio de asiento, sugerimos dejar que la situación se resuelva de acuerdo a la voluntad de la maestra del año que viene o la del propio G.Funes, quien bien podría solicitar a la maestra sentarse en el lugar que desee.-

"


Luego de leer el documento, se me ocurrieron muchísimas explicaciones lógicas. Ninguna de ellas era posible. Sin embargo, el calor era tan sofocante que deseché el papel y me volví a meter en el congelador. Con la extraña expectativa de que Funes logre sentarse al lado de su amada el año próximo.



G.-

domingo, 21 de noviembre de 2010

De la Política

Después de más de un mes de silencio, retomo esta actividad que tan pocas alegrías me ha dado pero que tanto me gusta. Avatares de la vida, cuestionamientos demasiado fuertes, la sensación de no tener nada claro y la sucesión de eventos recordatorios de la finitud me impidieron mantener la frecuencia de publicación en este espacio.

Algunos de estos fenómenos ya comienzan a estacionarse y empiezan a formar parte del sedimento de la conciencia. Creo que uno no puede hacer nada con algo que todavía no tiene más o menos resuelto. Uno de estos menesteres es la política.

Aristóteles define Política como la "construcción de la polis". Podríamos decir, construcción de ciudadanía. No cito a Aristóteles por heterónomo sino porque estoy de acuerdo con esta definición y todo lo que implica. Siendo una construcción, necesariamente se trata de una praxis. Esto no impide la existencia de un logos, pero la praxis es indispensable. Este es un aspecto de la política. Política se hace. También puede pensársela, pero inevitablemente se la hace.

En este punto llegamos a un segundo aspecto sobre la política. Digo que inevitablemente se la hace. Sin importar si uno desempeña un papel activo o pasivo, uno está construyendo la polis. Porque uno es-en-el-mundo y está condenado a esta libertad (me declaro lector promiscuo que se acuesta con todos los autores). Hasta aquí el lector probablemente no haya leído nada nuevo. Sin embargo, si uno sigue exhaustivamente la lógica de los argumentos expuestos, puede llegar a alguna que otra conclusión que podría parecer novedosa.

En nuestros tiempos (cada vez más estas publicaciones aceptan su inevitable inmersión en los ejes tiempo/espacio), no es difícil encontrarnos con algunos seres humanos (y por esto actores políticos) que bastardean el significado sublime de la política. Dentro de estos están aquellos que plantean la imposibilidad de absolutamente todo. Desconocen la realidad. Y están aquellos que plantean la posibilidad de absolutamente todo. Desconocen la realidad.

Si definimos la política como una praxis, ésta no puede pensarse (logos) por fuera de la realidad. Es menester conocer profundamente la realidad que se pretende transformar o construir (transformar con otro). Quien se preocupe por conocer, estudiar y comprender esta realidad comprenderá que hay cosas que pueden hacerse para transformar el universo. Y hay cosas que, al menos por ahora, no. De esta forma, nos encontramos con dos "extremos" de las visiones políticas que reinan en nuestro tiempo. En una esquina tenemos al conservadurismo más recalcitrante. En este bloque encontramos a los derrotistas que plantean que todo es una mierda y también a aquellos que reivindican lo peor del sistema capitalista. En la esquina opuesta nos encontramos con aquellos que proponen la destrucción de todo en pos de un sistema que todavía no tienen bien claro. Son esos que pasan por las aulas de la facultad de Ciencias Sociales para hablar de la crisis del maní en Puerto Príncipe. Lo máximo que hacen estos actores políticos por su realidad es pronunciarse o llevar la realidad a límites insospechados para hacer más visibles sus propios intereses no satisfechos.

Ninguno de estos dos grupos es consciente de su responsabilidad como constructor de polis. Ninguno hace política conscientemente. Uno porque deslegitima todo lo que tenga que ver con política, el otro porque incurre en la pedantería de pensar que sólo lo que él hace es la política. La política, en rigor y por definición, es transformar una realidad. Conocerla y transformarla. Esto implica negociar con ella, embarrarse los pies.

La definición de Aristóteles no contiene axiología alguna. Todos somos parte de la política porque todos somos-en-el-mundo y por eso todos construimos esta polis. Sin embargo, lo que yo hoy escribo no está libre de axiología. Lo que yo creo es que uno debe construir esa polis con plena consciencia de lo que está haciendo y de la realidad que se quiere modificar. Eso, evidentemente, no está en ninguno de los dos grupos expuestos anteriormente.

Hoy vengo a blanquear un asunto para ya poder darlo por sentado sin correr riesgos de ningún tipo. El camino que yo elijo, la política que considero más conscientemente política, los ideales y praxis con los que yo congenio (y aquí me meto de lleno en tiempo y espacio), se ven encarnados sólo por el peronismo. Con esto quiero dejar claro que yo llego al peronismo. No parto de él. Llego al peronismo como una conclusión. Un movimiento que busca transformar una realidad, la conoce y la transforma en la medida de lo posible. Y "la medida de lo posible" no es poco. Quienes me conocen saben que no soy un "blogger rentado K", y los que no me conocen pueden opinar libremente. Pero no quiero sentir que engaño a quienes leen estas publicaciones. Yo apoyo este modelo de país y a quienes lo llevan adelante. Porque han sabido hacerlo, con errores, nunca inmaculados, pero lo hacen.

Sepan aquellos que no se quieren manchar, aquellos que desprecian un modelo por no ser inmaculado, que las cosas nunca salen como uno quiere. Y aquí tenemos que ser adultos y responsables. Siempre existe una distancia entre la idea y el fenómeno. Esto es conformismo? No. Esto es conocimiento de una realidad y acción consecuente con ella. El actor político que así se reconozca, no puede pensarse fuera de la realidad. Debe ser plenamente consciente de los efectos que provoca su accionar, por acción u omisión.


G.-


jueves, 16 de septiembre de 2010

La verdad sobre las aves de ciudad


Muchos se han preguntado sobre las aves que habitan las ciudades de los hombres. Cómo es posible que estos pajarracos se desarrollen tan bien en un hábitat tan poco natural? Cómo explicamos que la Ciudad de Buenos Aires esté plagada de palomas y que en los cientos de hectómetros cuadrados sembrados de trigo a pocos kilómetros de aquí sólo se encuentren un par? Son muchas las hipótesis que hemos barajado en este serio trabajo de investigación. Sin embargo, conviene sentar algunos supuestos básicos antes de proseguir con la exposición.
Aún las religiones más antiguas le dan algún papel por lo menos secundario a alguna que otra colúmbida. Esto nos da la pauta de que hace milenios que acompañan a las sociedades humanas. Siempre simbolizaron valores de signo positivo para las civilizaciones: Paz, sencillez, inocencia, armonía. Incluso en lengua fenicia "paloma" es homónimo de sacerdote. Los ascalonios creían que al morir transformábanse en palomas. Por esto no se atrevían a comer ni a matar ninguna. Podrían estar comiéndose a sus propios padres, hermanos, reyes, etc. Entonces preferían alimentarlas con paternal cuidado.
Hoy y en esta ciudad, las palomas gozan de menor prestigio, y su peor depredador es el hombre motorizado.
¿Qué relación establecen estos bichos con la humanidad?¿Por qué se empeñan en acompañarnos? Cuentan quienes conocen de historias, que las palomas no acompañan al hombre, sino que soportan su dominación. Como sabemos, se empezó a utilizar a estas aves como mensajeras, aprovechando su ímpetu reproductor. No obstante, esta dominación no se mantuvo estática sino que fue progresiva. Dícese que debido al contacto humano, las palomas desarrollaron el habla. Esto dará a luz a las risas de los refutadores de leyendas. Sin embargo, sabemos que esta es una cualidad de más de un ave.
Las palomas utilizadas para mensajería siempre estuvieron en manos de familias reales, nobles y acaudaladas en general. Sería difícil pensar que con el mejoramiento del correo postal la invención del telégrafo y el teléfono, estas familias dejaran a las palomas en libertad. Es una imagen demasiado sublime para adjudicársela a los apropiadores del mundo. No, aprovecharon a las palomas de otra manera.
Unos pocos iluminados cuentan que las colúmbidas parlantes son figura central en un plan de aniquilamiento de los secretos. Julio Materazzi cuenta en su diario que un 13 de Septiembre le confesaba su amor a una señorita en una plaza desierta, a eso de las 3am. Al día siguiente, recibió una golpiza terrible por parte de Matías Juarez, hermano de la beneficiaria del amor de Materazzi y descendiente de un conde. Materazzi atribuye el alcahueteo a un palomo soplón.
También esclarecedor es el ejemplo que significa la historia de Francisco Miranda, amigo y compañero de Materazzi. Este último cuenta en su diario que después de la golpiza recibida, su amigo Miranda desarrolló un complejo código de signos verbales, gestuales y sonoros para evitar la intromisión aviar. Por culpa de esos avatares de la vida, que poca relación guardan con los procesos formales de la razón, Miranda terminó sólo en la plaza intentando esparcir la enseñanza del nuevo código que sólo las palomas, por puro cansancio, terminaron por comprender. Mientras que todo el barrio lo caratuló como "loco de la plaza". Y los niños divertíanse imitándolo y arrojándole migas de pan.
Cuenta el ruso Bolkonsky, en las revelaciones que guardaba en el dobladillo de sus pantalones, que las palomas le habían comunicado furtivamente que deseaban rebelarse y escapar del yugo de los oligarcas. Que sólo necesitaban el apoyo del resto de la humanidad. Pero que temían revelarse ante los demás hombres como seres parlantes dado que muchos tenían la extraña costumbre de ultimarlas a raquetazos como si estuvieran frente al mismísimo Lucifer. Desafortunadamente, algunos días atrás, Bolkonsky había escondido debajo de la plantilla de un zapato una revelación que decía: "El demonio se me ha aparecido en su forma natural y me ha dicho que en lo próximo se rebelaría como una especie de colúmbida parlante cuyo nombre local desconocía."



G.-

jueves, 9 de septiembre de 2010

Anexo I


Ley de Relaciones Sociales y Comunicación

Anexo I

De las comunicaciones

Artículo 1º. A partir de las 24hs transcurridas de la publicación del presente reglamento no se utilizará ningún tipo de tecnología de mensajería instantánea. Las comunicaciones no dinámicas serán a través de correo electrónico o tradicional. Las comunicaciones dinámicas a través del teléfono o personalmente. Las informaciones breves podrán ser transmitidas a través de tecnología sms.

Artículo 2º. Es competencia del sujeto la elección del medio de comunicación entre los presentados en el Artículo 1º. El Sujeto administrará estos medios de acuerdo a su consideración de la oportunidad que tengan con respecto a sus interlocutores y su categoría afectiva.

Artículo 3º. La comunicación por medio de las llamadas redes sociales y blogs, continuará siendo idéntica. No se utilizará la mensajería instantánea de redes sociales.

Artículo 4º. Los correos electrónicos se revisarán con la siguiente frecuencia dependiendo de sus características: a) Correo personal: Dos veces diarias, quedando esto supeditado a la coyuntura. b) Correos compartidos o de organizaciones en las que se participa: Dos veces por semana, quedando esto supeditado a la coyuntura.

Artículo 5º. Es competencia del Amo del Universo Sensible modificar el presente reglamento. Nadie ajeno a ese título podrá siquiera cuestionarlo. Esto será severamente penado.

Artículo 6º. La tecnología sms será utilizada con fines prácticos y establecidos: a) Avisos breves y concisos de situaciones apremiantes o actuales. b) Felicitaciones por cumpleaños y todos dichos comunes e irrelevantes de la práctica social. c) Preguntas cuya respuesta pueda ser unívoca, breve y concisa.- Cualquier otro uso de esta tecnología, será desestimado y no obtendrá respuesta.

Artículo 7º. Cualquier comunicación que involucre un porcentaje afectivo podrá ser transmitida sólo por los siguientes medios: Teléfono, personalmente, correo electrónico, correo tradicional. La utilización el sms o cualquier otro medio será severamente penada.

De las relaciones sociales

Artículo 7º. Aquellos habitantes del Universo Sensible que quieran comunicarse con el Amo del Mundo sensible, utilizarán los medios dispuestos en el artículo 1º. La utilización de cualquier otro medio será severamente penada.

Artículo 8º. En virtud de lo dispuesto en el Artículo 7: a) Todo aquel que desee hablar con el Amo del Mundo Sensible podrá comunicarse llamando al teléfono 4381-9895 o al 156-188-3367. b) Todo aquel que desee concretar una cita con el AdMS deberá combinarla previamente por teléfono, correo electrónico, tradicional o en una cita previa. El uso de cualquier otro medio será severamente penado. c) Quien desee expresar una opinión o información unívoca al AdMS podrá hacerlo a través de cualquiera de los medios mencionados en el Artículo 1º.

Artículo 9º. Queda establecido en el presente reglamento que se considera suscriptos a la categoría de amigos a aquellos que: a) Han compartido un tiempo considerable bajo las inclemencias de la vida. b) Conocen las peores miserias del AdMS. c) Aquellos que, a su manera, desean el bien del AdMS. d) Mantienen un lazo afectivo con el AdMS. Quedan terminantemente excluidos de dicha categoría aquellos que: a) Hacen caso omiso del presente reglemento. b) No respetan la legislación en general del AdMS. c) No mantengan ningún lazo afectivo con el AdMS.

Artículo 10º. Queda establecido en el presente reglamento que se considera dignos del amor del AdMS a aquellos que: a) Respetan el presente reglamento. b) Profesan un amor de igual magnitud al AdMS. c) Demuestran el coraje necesario para hacerse cargo de ese amor, o demuestran la falta de coraje y aceptan la ayuda necesaria para cambiar. d) Aceptan las flaquezas del AdMS y se ocupan de conocerlo. Quedan terminantemente excluidos de esta categoría aquellos que: a) No profesan amor por el AdMS. b) Ponderen su propio beneficio por sobre el del AdMS. c) No piensen en el AdMS con una regularidad igual o mayor a una vez por semana. d) Aquellos que se burlan del amor del AdMS. e) Aquellos que incurrieran en delitos de lesa humanidad tales como el engaño, la mentira, la traición, la desconsideración o la indiferencia en perjuicio del AdMS.

Artículo 11º. Se darán por terminadas todas aquellas relaciones sociales que: a) Vayan en perjuicio del bienestar físico y mental del AdMS y que no brinden ningún goce estético a cambio. b) Tengan intenciones no confesas, encierren engaños y no brinden ningún goce estético a cambio.

Artículo 12º. El AdMS ponderará, propiciará y premiará aquellas relaciones sociales que involucren amor incondicional. Entendiéndose por esto, amor a pesar de cualquier cosa y por el amor mismo.

Artículo 13º. El AdMS sólo puede amar de la manera que fue explicitada en el Artículo 12º. En virtud del valor de Justicia se espera lo mismo de los habitantes del Mundo Sensible que busquen ser comprendidos dentro de las categorías explicitadas en los Artículos 9º y 10º.

Artículo 14º. Es competencia del AdMS la interpretación, ampliación y modificación del presente reglamento.







martes, 7 de septiembre de 2010

Ley de Relaciones Sociales y Comunicación

Buenos Aires, 8 de Septiembre de 2010


VISTO

Que las relaciones interpersonales se vuelven cada vez más impersonales. Que con las amistades uno logra encontrarse sin importar los medios. Que el software de mensajería instantánea no satisface nuestras necesidades de comunicarnos con la sociedad y de entablar lazos amistosos y afectivos. Que internet conduce el amor con la misma eficacia con la que el caucho conduce electricidad. Que los nuevos medios de intercomunicación no encuentran éxito en hacernos sentir menos solos. Que resulta imposible dar cuenta de la veracidad e intencionalidad que guardan los mensajes intercambiados por medio de las nuevas tecnologías. Y que los monitores producen deterioro de la córnea y el mouse tendinitis,

CONSIDERANDO

Que todavía contamos con los medios tradicionales. Que encontrarse en una esquina guarda mucho más interés que conectarse a las 20. Que espiar detrás de una persiana es mucho más adrenalínico que estar en "no conectado". Que, al día de hoy, resulta imposible el contacto físico a través de la fibra óptica. Que percibimos mayor belleza en esperar a alguien en la puerta que en esperarlo detrás de la pantalla. Que se siente algo mucho más intenso al escuchar una voz por el teléfono. Que Times New Roman nos resulta menos expresiva que la caligrafía horrenda de un amigo. Que nuestra comunicación en su formato actual está mediado por software cuya interfaz no hemos decidido, y que este hecho nos determina. Que la ciencia no ha encontrado ni una sola forma de transmitir olores. Y que se percibe algo sublime en el encuentro físico de dos o más personas en un ámbito público.

El Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, en cooperación con la Fiscalía del Universo, El Amo y Señor de todo el Mundo Sensible, bajo estricta vigilancia del Ministro de Planificación de la Multiplicidad de Futuros Posibles, y con el auspicio de Los Linfocitos Fobifágicos,

RESUELVE

Artículo 1º. Aprobar como Anexo I que integra y forma parte de la presente Resolución la LEY DE RELACIONES SOCIALES Y COMUNICACIÓN del UNIVERSO SENSIBLE.

Artículo 2º. Comuníquese a toda la comunidad del UNIVERSO SENSIBLE. Publíquese, cumplido, archívese.



jueves, 2 de septiembre de 2010

Del suicidio



En un día como este, en el que todo se aparece como pesaroso y desgraciado, dan ganas de romper en muchos pedacitos el contrato tácito que mantenemos con el universo. Este contrato regula, básicamente, hasta qué punto es digno permanecer con vida.
Cuando se es desgraciado en todos los aspectos de la vida, no hay que pensar demasiado. El suicidio es casi un impulso que, como toda obviedad, prescinde del fundamento de la razón. Tengo muchas razones para mantenerme con vida. Pero ninguna de todas ellas tiene que ver con la belleza o felicidad u otros axiomas de signo positivo que la vida ofrecería. Tiene que ver siempre con potencias.
Más de una vez, en la madrugada de algún sábado, decidí después de esperar largo rato el colectivo, tomarme un taxi. Cualquier ser humano consciente de las miserias del mundo sabe lo que ocurre cuando esa voluntad de esperar y esa fe ciega en el advenimiento del colectivo empieza a flaquear. Ni bien pares ese taxi, justo al momento de cerrar la puerta y comunicar tu destino, sabés, porque lo sabés, que te vas a dar vuelta una última vez para ver si el colectivo se manifiesta o si tu espera fue inútil. Y sabés que siempre aparece. Una milésima de segundo después que el taxímetro se ponga en movimiento podés ver el cartel luminoso reflejado en los tres espejos, y si tenés la suerte suficiente, el colectivero se pelea con tu taximetrero.
Entonces, que nadie me venga a decir que en ciertas religiones uno puede llevar una vida licenciosa durante 60 años y cinco minutos antes de morir, todo se soluciona con unas ligeras disculpas con el amo del universo: MINGA. La realidad es la retrogradación exacta de esto último. Después de manifestar paciencia, fe y esperanza durante horas, por un sólo (pero determinante) momento de debilidad, uno se va en taxi al infierno.
Con todo esto quiero decir que una de las razones para no matarse es esta: Es casi seguro que el mundo mejorará justo después de saltar. Es de cajón que un segundo después va a sonar el teléfono con tres o cuatro ofertas laborales de esas que dan gusto. Es inexorable que mientras te precipites con una aceleración de poco más de 9,8 entre los pisos 5 y 4 te vibre el bolsillo, que por alguna razón todavía contiene el teléfono que recién entonces recibe un mensaje esperado. Además, el innombrable es tan juguetón que te da tiempo para leerlo justo cuando ya no podés arrepentirte de la decisión tomada. Y, para cantar bingo, el innombrable se aparece, echando por tierra toda angustia existencial.
Qué puede hacer uno para posponer el suicidio? Este tipo de idioteces. Escribir un blog. Caminar hasta la próxima parada. Volver a la anterior. Comentar con algún otro que esté esperando "Qué ganas de tomar un taxi eh!". A lo que el otro contestaría: "Aguante, amigo..aguante. Paciencia y trabajo, la gracia siempre está por venir". Tal vez encontrar alguna señorita digna de ser vista, y decirle "Que rico el helado de pistacho, no?". Pregunta que no será respondida. Como si esa chica se encontrara menos sola, menos sucia, menos desahuciada, menos harta de esperar.
Hay alguna razón para no rebelarse contra la imposición que es la vida? No. Ninguna. Por qué sigo viviendo? No sé. Es entonces que me dan ganas de repetir algo que dije hace como siete años: Cuando muera, que no se diga que no le di a este mundo el beneficio de la duda, cuando negárselo era indudable.


G.-


PD: Prometo algo más serio sobre el suicidio, alguna vez, cuando el humor no sea necesario y el suicidio no sea tentador.



domingo, 29 de agosto de 2010

I


Probó alejándose
tapando el sol con un dedo
y hasta con la punta de un alfiler.
Pero la curiosidad es más fuerte
y el idiota siempre quita la mano
con el afán de comprobar que el sol fue muerto

Es menester mirar al sol de frente
dejar todo miedo de lado
por indigno y por imbécil.
Y esperar, con eterna paciencia
la muerte de ese sol azul
o una bendita ceguera.

Mirar el sol hasta que le repugne
hasta que su sola presencia de náuseas
mirarlo con odio intestinal.
Contabilizando sus pecados
ridiculizando sus deformidades
especulando con sus debilidades.

Mirarlo como se mira a los perros prostitutos
olerlo con involuntario desagrado
palparlo con ese asco escalofriante.
Conocerlo hasta lo más profundo
transformar su existencia en caridad
hacer de su esencia una quimera.

Terminó por darle todo eso a ese sol azul
el idiota y sus numerosos pecados,
deformes debilidades.
Hecho ahora perro prostituto
desagradable esclavo, asqueroso escalofrío
quimera inexistente.

Con una gota de espeso barro
dividiéndolo en dos por la espalda
hasta caer por su sexo,
el idiota recoge el alfiler
levanta la mano triste
en un último intento de enamorar al sol.


jueves, 26 de agosto de 2010

De las necesidades prescindibles



Un título como ese es una trampa para los ávidos refutadores de leyendas. Tranquilos, beatos, ya todo tendrá sentido. No es difícil reconocer que los hombres (y las mujeres. Cuando digo hombres me refiero al género humano todo) tenemos necesidades de cuya satisfacción no depende nuestra continuidad en la vida. Quiero decir, yo no puedo vivir sin comida, aire, agua y piso. Pero no es menos cierto que tampoco podría vivir sin arte, sin bicicletas, sin sexo, sin pensar, sin dormir, sin hablar. Hay miles de cosas innecesarias que se me hacen imprescindibles para continuar viviendo. Porque en algún punto uno negocia con la existencia. Yo no le tengo ningún aprecio a la vida en sí misma. Ninguno.
No creo que la vida valga la pena. Si sé que la vida es condición sine qua non para todo lo demás que tal vez sí valga la pena. Podría vivir sólo con aire, pan y agua. Pero no lo haría. Porque estas necesidades prescindibles son aquellas que para nosotros valen más que la vida o la no vida. Se soporta la existencia para presenciar el alba, para reabastecer las propias narinas del olor que emana determinada mujer, para demostrar mediante la propia voluntad que puede dársele al futuro el beneficio de la duda.
Incluso dentro de estas necesidades prescindibles encontramos algunas coyunturales y otras absolutas dentro de lo relativa que es nuestra existencia. Yo no imagino lo que queda de mi vida sin arte. Eso es en términos absolutos. En términos coyunturales, hoy no imagino o no quiero imaginar mi vida sin tocar cierta pieza, o sin abrazar a algún amigo. Es en esas cosas que declaramos necesarias que nos va la vida. En esas necesidades autoasignadas hacemos notoria nuestra voluntad.
Los religiosos deberán aceptar que el hombre puede vivir sin dios. Puede nacer, comer, reproducirse y morir sin que esa idea siquiera se le cruce por la cabeza. Y los no religiosos deberán aceptar que el hombre no puede vivir sin dios por una razón mucho más maravillosa que el cumplimiento de las exigencias de Natura: Porque no quiere. Voluntad! Bendita tu eres entre todas las esencias humanas. Una voluntad tan fuerte y tan subjetiva que trasciende al sujeto. Se vuelve universal e imprescindible. Voluntad que da a luz una necesidad. Es una necesidad que existe fruto de la voluntad de que exista.
Ortega y Gasset llamaría a este fenómeno con un vocablo que sigue apareciendo hasta en los rincones más inesperados: Amor. Dice: "Amar una cosa es estar empeñado en que exista; no admitir, en lo que depende de uno, la posibilidad de un universo donde aquel objeto esté ausente. (...)Amar es vivificación perenne, creación y conservaciónintencional de lo amado." Si congeniamos con esta definición - cosa fácil ya que es bastante comprensiva de muchos fenómenos - podemos entender por qué se siente en ocasiones la necesidad de una persona, o de cualquier cosa amada. Es una necesidad que encuentra su génesis en lo más profundo del alma humana. Y esto es así. Nace en el alma humana. No precede a la existencia del hombre, como sí lo hace la necesidad de comer. Muchachos, esto de amar es puramente nuestro! Encuentra su expresión fenoménica en lo más superficial: Su conducta. Esta necesidad autoprovocada de manera intencional es, a veces, más fuerte que las necesidades impuestas por la naturaleza.
¿Cuántos de nosotros nos hemos quedado sin comer, sin dormir, sin reproducirnos, sin ver el sol, sólo por amor a algo o a alguien? Sospecho que todos. Y el que no lo haya hecho, se lo recomiendo. Las necesidades de origen humano - esas prescindibles para seguir en el rubro de ser vivo - son mucho más pregnantes que las impuestas por una naturaleza que no se nos acomoda. Esto se ve a nivel individual y a nivel social. Sólo esto explica que se talen árboles para construir guitarras, que se haga explotar una montaña para construir joyería, que se exprima al planeta para andar en auto. Porque hay necesidades sin las cuales el hombre podría seguir viviendo, pero no quiere.
A la manera de obreros frente al patrón, ponemos nuestras condiciones para mantenernos con vida. Estas exigencias pueden variar entre continentes, sociedades e individuos. Pero hay algo común a todos. Todos necesitamos ser conmovidos. Le exigimos al mundo que nos presente momentos trascendentales. Sean estos cuales sean, no importa. Nadie quiere vivir sin magia. Puede llamarse amor, religión, vocación, participación política, libertad. Pero todo hombre vive por y para el fenómeno de la conmoción.


G.-

domingo, 22 de agosto de 2010

De la vejez


Resulta difícil delimitar esa etapa cadencial de la vida. Si uno tuviera que describir a una persona vieja, probablemente hablaría de arrugas, canas e impotencias. Pero intentaremos hablar de vejez en términos más subjetivos y, por eso mismo, reales. Tal vez la vejez se hace presente cuando el sujeto sabe que es más intenso el recuerdo de lo vivido que lo que queda por vivir. Se podría adjuntar la proximidad de la muerte, pero uno puede sentir esa proximidad en el cenit de su vida, con la angustiosa sensación de que todavía quedan muchísimas cosas por vivir. Por esto nos quedamos más con la definición que hace referencia al recuerdo. La vejez se trata, entre otras cosas, del final último.
El sujeto que alcanza la vejez no pudo haberla alcanzado sin un mínimo cariño por la existencia. Es dado pensar, entonces, que la proximidad de la muerte se ve teñida de angustia. Pero no sólo es la angustia por el final último de la vida, sino también por todos los finales que se suceden. Es la angustia por la pérdida de lo que uno era, en alguna medida. Se pierden capacidades, apariencias, tolerancia. Sin contar la pérdida de todos aquellos seres que fueron desapareciendo durante nuestro paso por la vida.
La ancianidad es el último tramo de la construcción de esencia. Son tantas y tan intensas las cosas por recordar que gran parte del día debería invertirse en esa labor. Es difícil pensar en una vida plena cuando la misma va en decadencia. Sin embargo, esa misma decadencia puede manifestarse plena y esa cadencia puede constituirse en parte estructural de la obra que es la existencia.
Ejercitando la imaginación puedo ver a un viejo escribiendo elegías para la muerte de un joven. Mirando cada tanto sus manos y comprobando que las arrugas siguen ahí. Leyendo todo lo que puede, para aferrarse con toda su fuerza a lo que cree ser. Mirando a través de cristales rayados ora al espejo, ora a una foto vieja. Llorando la muerte del joven y la de todos los otros. Recordando a los que el veía viejos, tan lejanos. Recordando el mundo recibido y analizando el mundo realizado. Admirándose y preocupándose de la nueva juventud en el mundo. Tal vez acompañado, tal vez solo. Pero en este ejercicio encuentro poca belleza. La vejez se me aparece como un pedestal desde el cual pueden verse los resultados de la vida. No me interesa ver nada de eso.
He tratado muchos viejos en mi corta existencia. En ese trato pude distinguir distintas formas de acatar la ancianidad y de sobrellevarla. Aquellos que se ven acompañados por una familia suelen aferrarse a esta como un náufrago a un salvavidas. Porque en los miembros más jóvenes reviven su propia juventud, porque se sienten necesarios en una forma en la que no se sentirían en otros ámbitos. Sólo la necesidad (por parte de otros) del amor que uno puede dar justifica la existencia de uno.
Hay otros viejos que además de estar acompañados (o a pesar de no estarlo), lograron hacer algo con sus vidas en su juventud. Y no me refiero con esto a que son grandes personalidades ni que son dignos del reconocimiento de la sociedad. Digo que han hecho algo con lo que ellos eran. Se constituyeron como objetos de sí mismos y decidieron hacer algo con eso. Convertirse en lo que ellos querían. Eligieron lo que son. Ellos son los que viven hasta el último minuto, sin importar si la muerte llega temprano, justo o tarde. Estos son hombres sensibles que mientras tengan piernas, caminarán. No existe el cansancio. No existe la dificultad. Las empresas se dividen en dos tipos: Posibles e imposibles. Y las imposibles no existen. Esta es la gente que no valora tanto la vida sino lo que puede hacerse en ella. Si esa actividad la lleva a la muerte, habrán vivido plenamente. Si el miedo los lleva a la parálisis, se sienten indignos de la vida hasta que abandonan ese estado, sobreponiéndose al temor.
Existe un último tipo de ancianidad. Son aquellos sujetos que valoran, por sobre todas las cosas, la vida. Nada es para ellos más importante que mantenerse vivos la mayor cantidad de tiempo posible. Con este objetivo, son ellos los viejos que nunca dejan su morada. Siempre guarecidos de las inclemencias de la vida. Sólo salen para visitar doctores que los drogan hasta que revientan. Este es el poético caso de aquellos que mueren de manera prematura. La típica situación en la que el propio temor a la muerte termina por provocarla. Estos sujetos olvidan que la única forma de vivir, es viviendo. Que los doctores de la ley perdonen mis tautologías.
Como vemos, las distintas formas de sobrellevar la vejez tienen clara relación con lo que uno haya hecho de uno. Creo que la vejez que más amo es la que permite entrever destellos de juventud. Esos viejos mal llamados locos. Porque a pesar de sus canas se atreven a andar cambiando. Aún siendo portadores de arrugas tienen la desfachatez suficiente como para andar haciendo gala de su libertad. Me gustan los viejos que se ríen con benevolencia de los jóvenes equivocados. En contraposición con esos que ríen con sorna, valorando más su razón que la realidad. Me gustan los viejos que dan cuenta de que han amado y que aún en su vejez, transgrediendo todas las leyes, aman y besan. Valoro más que nada a aquellos ancianos que no hacen caso a quienes desconfían de sus capacidades (o los cuidan), horadándolas. Esos que no sienten ningún temblor al tirarse al mar, o al salir una mañana de frío a sacar al perro. Los que no traicionan todo su ser construido durante toda su vida con la pobre intención de posponer la muerte.

Para concluir, me limito a aclarar (como siempre) que mis valoraciones son estéticas. Como dije antes, encuentro poca belleza en la vejez analítica de la juventud o en cualquier vejez que no contemple el movimiento. Me gusta el viejo que afirma su libertad volviéndose impredecible. Ese que no se somete a lo que otros idiotas como yo dictan que un viejo debe ser.


G.-

jueves, 19 de agosto de 2010

De la naturaleza del alba


Existe cierto encanto en despertarse antes que el sol. Quien se despierta cuando todavía reinan las tinieblas se comporta como aquellos padres que despiertan lentamente y en cuotas a sus hijos. Dando cuenta de cada momento de ese despertar, propiciándolo y acompañándolo. Se trata de una sensación de unicidad irrefutable. Uno se encuentra sólo, pero sólo con el mundo. Sólo frente a un momento trascendental. Se trata de esa capacidad humana de leer ciertos fenómenos cotidianos e inexorables como si fueran únicos. Más que leer, percibir.Como hemos dicho alguna vez, percibir el nacimiento de lo nuevo. Casi sin tiempo de siquiera notar la muerte del día anterior.
No puedo dar fe de que lo que yo percibo como nacimiento del sol sea, en realidad, fruto de una simple rotación de una roca inconmensurable sobre la cual estoy parado. Y, honestamente, no quiero pensar eso. Si alguien siente el planeta girar, si alguno presiente la llegada del sol por sentir que el mundo está llegando a los 360º, si alguien de veras siente eso, podrá maravillarse con la tierra y su rotación imperturbable.
No sólo no siento que la tierra gire, sino que además percibo que el sol sube y luego cae, siendo esto análogo a la vida misma. Analogía que nos permite decir que el sol nace y muere y que un ser está en el alba, cenit u ocaso de su vida. En ese pensamiento metafórico se encuentra la unicidad con el universo. En sentir que el hombre y el mundo se manejan con lógicas similares. Entender que, después de todo, no nos hemos alejado tanto de la naturaleza y que existe la posibilidad de ser con el mundo. No porque le convenga al hombre, no porque le convenga al mundo, no porque de esa forma el universo vaya a ser más comprensible. Como todas, esta también es una decisión estética.
El atestiguar ciertas cosas deja una sensación de responsabilidad sobre ellas. Una quimera en la cual no sólo vimos el alba, sino que no hubiese sido posible sin nuestra presencia. Como aquellos padres, que con aplomo acompañan a sus hijos en el aprendizaje, creyendo que sin su compañía el aprendizaje no hubiera sido posible. Tal vez sea así, tal vez no. Pero sin duda el alba sería menos sublime sin mi presencia.


G.-


miércoles, 18 de agosto de 2010

De la magia y el ilusionismo

Foto: "El eterno grito de la existencia" S. Abaldi




"Se l'emozione di una lacrima è accompagnata
da un sorriso, vuol dire che la magia ancora esiste."
O. Zumbo



Se percibe una diferencia esencial entre magia e ilusionismo. Si buscamos ilusionismo en ese compendio de signos lingüísticos que es el diccionario, éste nos dice lo siguiente: "Arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales." Pero el diccionario nunca satisfizo mis necesidades de significación. Y sospecho que nunca satisfizo las necesidades de nadie. El ilusionismo se trata de generar ilusión. Obra sobre la apariencia y hasta ahí llega. Su búsqueda es la sorpresa y el desconcierto. Nada más.
Por otra parte, la magia representa una cuestión mayor. No sorprende (necesariamente), sino que conmueve. Quien presencie un acto de magia verdadero no sentirá desconcierto como emoción reinante. Es más bien una conmoción. Es por esto que no puede limitarse la magia a la actividad humana, aunque la magia perteneciente al hombre sea la que más nos conmueve.
El ilusionismo se hace con naipes, con palomas escondidas y dedos de caucho. La magia se hace con la psique (o alma, si nos ponemos místicos). El ilusionismo engaña los sentidos. La magia construye una verdad sobre el alma. Una verdad artística, de esas que a través de la ficción generan revelaciones irrefutables. De manera que la magia se encuentra en nuestra propia percepción del universo.
Alcanza con salir a la calle. Puede verse magia en transeúntes desinteresados que sonríen sin razón. Yo la encuentro cada vez que cruzo miradas con alguna señorita y con sólo eso sus mejillas se tiñen de sangre. Veo magia cuando un hombre en un colectivo sostiene a una mujer a punto de caer. Y se hace aún más conmovedora cuando percibo que el fulano quisiera hablar con la señorita, acercársele, romper con el anonimato impuesto por las grandes ciudades. Pero se reprime. En esa represión sin sentido se percibe algo mágico. Se percibe magia cuando toda una orquesta cae junta en un tutti, pero el director cae tarde. La magia nos golpea en la cara cuando vemos a un intérprete hacer exactamente lo que quiere hacer con su instrumento, y se nota.
El ilusionismo es técnica. La magia es arte. Mientras que uno se ocupa de demostrar que la mano es más rápida que la vista, la otra se empeña en probar que el hombre cree lo que quiere creer. Y en ese creer hay un crear implícito. La magia permite la interpretación de quien la percibe. El ilusionismo produce el desconcierto generalizado. La magia exalta las particularidades de cada hombre como sujeto. El ilusionismo deja a las masas con las bocas abiertas, bien dispuestas para que se las llenen de idioteces.
La frase que abre esta entrada pertenece a un hombre mágico, Orlando Zumbo. En español: "Si la emoción de una lágrima es acompañada por una sonrisa, quiere decir que la magia aún existe." En esa mezcla mugrienta de cosas va la magia. En llegar a la nada. Orlando nunca fue un ilusionista, fue un gran mago. Y así como un niño tuvo su elegía, también la tendrá Orlando. Quien nunca hizo caso de los refutadores de leyendas. Esos onanistas cerebrales que desconocen las profundidades del alma humana y ningún interés tienen en conocerla. Esos seres pragmáticos que se ocupan del fenómeno y nada más. Esos ilusionistas vagos y mediocres que confunden la magia y la grandeza de espíritu con un auto-engaño por medio del cual logran vivir, digamos, en paz.
No tengo ninguna intención de teñir de axiología mis escritos. Todas mis valoraciones son estéticas. Si alguien pidiera mi consejo, diría que la vida debe vivirse de la forma más conveniente posible. Asegurarse el porvenir, hacerse de una comodidad dichosa que nos permita sobrellevar la vida hasta la muerte. No importa lo que uno sea sino lo que uno logre. Eso es para la gente a la que le deseo la felicidad más absoluta. A aquellos a los que les deseo una vida mágica y digna de veras, les recomiendo todo lo contrario. Ocúpese de la vida misma y de ud mismo en tanto objeto de sí mismo. Hágase. No importa lo que ud logre, importa lo que ud sea. Porque los valores sociales son dinámicos. Y porque el único valor que de veras importa es el suyo.
Seamos bellos por sobre todas las cosas. Realmente no importa nada más. Bellos para quién? Para nadie! Seamos hermosos, ocupémonos de la estética del mundo, llenemos de magia las esquinas. No hablo de belleza en términos de belleza clásica. Hablo de belleza de verdad. Hablo de autenticidad. Hablo de magia.


"Vivimos en un mundo tan tan horrible que
la única forma auténtica de rebeldía es la belleza."
Autor cuyo nombre no recuerdo.


G.-